
Os voy a contar una historia de cargadores. Corta. Pero intensa. En noviembre de 2007 veo que el cargador de mi Macbook Pro 17″ empieza a chisporrotear. En breve, humo. Y el final, lo podéis imaginar. Se quema la conexión del Magsafe con el cable del cargador.
Me dirijo al Sr. Apple: oiga, que me ha pasado esto. Sin más. ¿Pico de tensión? Extraño, teniendo una regleta que los controla. ¿Está en garantía?, pues mira, no. A pedir uno nuevo, sírvase abonar 120,00 euros.
Llega agosto, las flores y el calor, y también con el la rotura del nuevo cargador. ¿La razón?, pues aparece en el conector magsafe una rajita, como si se hubiera aplastado, claro que sea así estando siempre encima de una mesa, me parece cuanto menos, improbable. No celebré la Eurocopa subido encima de la mesa, por si alguien se le ocurre.
Por la red de redes leo esto, así que se me ocurre llevarlo ya que parece que algunos cargadores han aparecido con el problema que he tenido yo. Me dicen que es por “aplastamiento” y que no entra en esto, y se me enciende la bombilla. Afortunadamente, soy hombre previsor. Guardo el cargador anterior. Pues fíjate, este sí que lo cogen en esta garantía (y eso que se rompió en noviembre, ojo).
Moraleja: no es oro todo lo que reluce. Como cité hace poco por aquí, a veces con Apple “nosotros somos los regalados”.
Escrito por giocooper
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